Verde que te quiero verde, verde zombie, verde alba.

junio 6, 2009

Un poco de hierba sobre la página de periódico que cuenta el ahorcamiento de David Carradine, un hombre sin obras que se desnuda en un link y una noche de tormenta en la ciudad reiterada.

Aquí suena Muddy Waters y los truenos que se esconden tras las montañas.

No he podido digerir la existencia de La Casa de Bernarda Alba Z, conocer que existe un manuscrito que resetea mi concepto del drama lorquiano por excelencia y me lo reconfigura en medio de un pueblo de no-muertos, de no-muertos deliberadamente llamados zombies, la Bernarda Alba de serie B me tiene saltando de un plum a otro en busca de sentido.

Se taca la pipa y resulta que la versión bizarra es posiblemente la mono-obra del señor Pepín Bello, el amigo del dream team de la Residencia de Estudiantes, “the ultimate insider”, el arquetipo del artista español sin obra. Una calada y todo parece verde, un verde yerboso, una sobreexposición de los límites o es quizá una sobreposición de esos límites, no lo sé,  sí sé que no comprendo que pasaba por la pipa del señor Pepín,  pero daría la vida por saberlo.

Y es que hay más, por lo visto según los detectives del tiempo que han analizado la obra Z resulta ser anterior a la afamada, y uno se pregunta porqué nadie nunca dijo nada, como sería el tráfico de ideas en aquel coincidir de coincidencias que fue la Residencia de Estudiantes.

También me pregunto por el señor Carradine y su cuello enroscado con la muerte.

Se me va la cabeza, pienso en otras obras clásicas de la literatura que merecerían dar el paso a una segunda vida sedienta de cerebros humanos, que tal Una invasión zombie en los tiempos del cólera o Terror y miseria en el alzamiento zombie. Dios esto es justo lo que necesita la sed de precuela, secuela y remake hollywoodiense para jactarse.

Por esas causas cerebrales que me atrapan cuando fumo, me doy cuenta que es parecido a lo que ha estado haciendo el señor Tarantino toda su carrera; tomar clásicos y versionarlos a lo serie B. Y mientras escribo esto veo la foto del señor Carradine en el periódico y justo encima los restos de lo ya fumado. Hay que ir por más.

Parece que hay hombres que en un sólo segundo de su vida se desnudan de verdad,  unos para morir y otros para resucitar a los no-muertos.

http://rs757.rapidshare.com/files/235916684/la_casa_de_bernarda_alba_zombi.pdf

(He aquí el infame link responsable de mi actual euforia)

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