Autocensura

junio 14, 2011

Ella: Cuando has estado despierto toda la noche el tiempo es tan sólo una cuestión de semántica.

(Y vengo y leo al señor Larra en el wikiquode:

«El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer».

No puedo parar de descojonarme. Ah la dulce ironía, una de mis muñecas preferidas.

Tengo un examen en el que me dicen quíen es Larra pero nunca nos han pedido que lo leamos, igual que Balzac. Nombres indefinidos en una serie de datos organizados pero sin sentido, no tiene  historia  una  asignatura cuyo  nombre de pila  es Historia.

Soy una facha de la narrativa ya lo sé. Es la puta palabra que más uso, es una jodida obsesión de mal gusto, dado que entiendo que todos ya la consideramos una obviedad tipo edificio de poca de reputación, con un letrero muy grande que titila intermitente encima de nuestras cabezas apuntando, con la misma claridad y baja reputación, que somos una jodida mierda de raza devora historias con pánico al silencio final. Y que lo uno engendra lo otro y lo otro da sentido a lo uno. Y luego además tenemos la ironía, my favourite, sweet cherry on top,  sweet smiling motherfucker.

El caso es que pienso en Larra que se suicidó a sus 27 años, y que el desamor fue lo que colmó su vaso y lo hizo saltar y pienso en Andrés Caicedo que apareció el otro día entre los estantes de un amigo, Ojo al Cine, que me lo regaló mi exsuegra hace años cuando yo me venía para acá la primera vez. Él tenía claro desde muy temprana edad su suicidio- porque después de los 26 no tiene  sentido vivir- así de adicto era a los finales dramáticos y simbólicos, de esos que te resumen en un párrafo. Igual por eso nos hemos arrodillado ante la guerra y hemos coronamos a la muerte, nuestras fieles compañeras. Todo por esa hambre de conflicto. Todo por escapar  de la cotidianeidad y del aburrimiento y del sopor que es la existencia.

Me siento anonadada con el cosquilleo que me entra cada vez que pienso en tanto suicidio fantástico, y no es que yo quiera volver a mis viejas e insanas costumbres, pero en serio cuando uno lee vidas como estas y las puede contar con semejante final al estilo Madame Bovary mola. Yo ahora solamente quiero vivir entre pixeles, total hay seres mucho más mágicos que yo que lo hacen mejor y con más sentido. Además …

LET ME BE A PIXEL : El  mundo se ve de puta madre desde una pantalla, es un encuadre de la realidad que tu manipulas, soy muy feliz desde que mi mundo es tan sólo caer y caer de un espejo al otro, historia multimedia e infinita.  Mi vida me cuenta lo que le pida que me cuente y lo único que tengo que manipular es un teclado y un ratón.

Adoro que esas jodidas cosas se llamen ratón, como Mickey Mouse. Es que en lo que a manualidades se refiere yo soy un poco inepta, manipular lo que se dice manipular no se me da nada bien.

«El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer». Mariano José de Larra, mi examen de mañana.

Estoy a punto de alucinar del insomnio. Veo cosas dónde no las hay.)

Él: Y cuando uno deja de soñar la vida también se convierte en una simple cuestión de semántica.

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