Mucha mierda.

enero 2, 2013

El último lapso temporal relevante de mi vida ha sido exhaustivamente colectivo, vivo en el grupo que no quiere serlo, funcionamos en colectivo por pura obligación circunstancial y como única respuesta ante la dictadora doña Crisis. Éste ha sido un experimento de grandes costes energéticos. Yo solamente puedo decir que me estoy enamorando más que nunca del caos, así ando, aferrándome a lo que sé es el vestigio más certero de un colapso sistémico (sí cariño, igual que tus lupus) – love the uncertainty, feed on it, that is my option-. Y voy y me encuentro una carta de Grotowski a Barba (La tierra de cenizas y diamantes) escrita en 1965:

“Pero ¿cómo definirnos ante nosotros mismos? Al actor ¿cómo hay que verlo? ¿Como un artista como los demás? ¿Cómo un artista distinto de los demás? ¿Como un científico? ¿Como un conejillo de Indias? ¿Cómo un apóstol? ¿O como algo distinto? Y éstas son sólo la mitad de las preguntas.

No hay duda: los traslados de este tipo siempre son una maraña de peligros. (…) Si en esta nueva situación mantenemos nuestra vieja estrategia de trabajo llegará inevitablemente una crisis, y el lugar de trabajo se convertirá en un fatigoso lugar de obligaciones. El auténtico problema es: ¿cómo conservar el silencio interior donde no existe silencio en el exterior? ¿Cómo conservar la concentración en un lugar propicio a la dispersión? ¿Cómo seguir siendo exploradores cuando tenemos la tentación de construir un hogar? ¿Cómo conservar la “locura de la meta” ahí donde todo sugiere normalidad, y  donde nos vemos obligados a definirnos explícitamente frente a la condición de actor?”

No haber tomado el camino preconcebido hace que el verdadero conflicto interno se alborote, y salgan todas las dudas y los miedos… no tengo nada fijo,  estable, nada en mi está garantizado por el Estado, la lógica, la academia o siquiera el capital. Y ahora un año nuevo, uno más, uno menos (ficción temporal cortada en un trozo de existencia capitulable y encuadrable); cajita de segundos que creamos y desechamos para generarnos satisfacción, angustia, euforia y melancolia, un límite más que trazamos y borramos para recordarnos que, justamente por las contradicciones que suscitan, NECESITAMOS LOS MARGENES,  aunque sea para destrozarlos.

“P.S. Aprovecho estas fiestas para desear, tanto a usted como a mí, que la vida no nos trate tan severamente como hizo con aquel niño que (probablemente) nació el 24 de diciembre” Grotowski a Barba en vísperas de 1966. 

<p><a href=”http://vimeo.com/56608925″>2013</a&gt; from <a href=”http://vimeo.com/user15583666″>espacio almargen</a> on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: