Diagnóstico y analíticas.

febrero 20, 2013

(DEVIL INSIDE)

Se supone que el control de tu cuerpo es tuyo, por lo menos hasta que el tiempo y la decadencia biológica llegan a quitártelo, hasta entonces se supone que es tuyo. Luego viene la vida y subvierte las normas, bueno las suyas no (seguramente ni tenga); las nuestras, las de esos seres racionales que se comen los cuentos y vomitan asertivamente datos empíricos e hipótesis existenciales y luego calculan los límites y los plazos (gran mano de obra la de los prefabricantes de cajas), sus separaciones y categorías simplemente definen lo general, aquello que su propia razón también les ha dicho que no existe.

(Risa irónica): media vida estudiando géneros para saber que SIEMPRE van a ser  generalizaciones, cuyo valor es meramente utilitario, y claro, ante esto, todas mis definiciones existenciales SIEMPRE resultarán, igualmente, meramente utilitarias.

Pero mi cuerpo, además, al ser mujer es un usufructo, el patriarcado me lo ha prestado mientras cumpla con utilizarlo como es debido, puedo ser madre o puta, el resto de definiciones son simples versiones minimizadas o nuevos intentos de mimetismo, mi cuerpo solamente existe para recibir (al ser en masculino o al futuro de la humanidad, dependiendo si le preguntas a la cultura de masas o a la iglesia) el resto, todo lo demás, no es mío, me lo prestaron. Y si fuese creyente debería, encima de todo, estar agradecida.

El problema es que mi cuerpo es una versión carnal de mi ser y ahí es cuando todo acto poético o metáfora iluminada no consiguen enfrascar lo que soy, honestamente no tengo como describirlo, no consigo palabras que no suenen a slogans trasnochados: el lupus es todo y yo no soy nada.

(Es mi voluntad de ser libre, es mi frustración y mis miedos, es mi asco del mundo, las traiciones y mentiras pero, sobretodo, es el roce de las miradas que pasan por encima juzgando y el eco de sus palabras envenenadas de ciega moralina)

Mi cuerpo nació para ser dolor y para ser dolido y para, finalmente, producir más dolor; incluso cuando no debería, incluso cuando no hay causas lógicas para ello, porque el lupus es así, incierto, impredecible (completo desconocido, personalizado con el encanto del misterio). Levantarme asumiendo que mi mente y cuerpo no son míos es el leitmotive de mis años de juventud, supongo que resulta más gracioso si entiendes que por ésta minúscula ironía, por este insignificante peldaño de sin sentido, ahora mi cuerpo ni siquiera es de ellos.

Es, solamente, carne para los lobos internos.

Soy literalmente el menú de mi propia destrucción.

Últimamente quiero pensar que mi vida es precisamente para eso (ah! querido utilitarismo tienes respuestas para todo). Esto es mi ADN violentándolos, es un grito biológico. Rebeldía celular después de siglos y siglos de existir en género, de tener que ser cuerpo para, cuerpo de, cuerpo como…

Mis lobos, también sistémicos, quieren toda mi carne para ellos, no piensan compartirme con el mundo en xy,  hay tanta hambre rugiendo dentro de mi que no quedará nada para vosotros, ni los restos.

Una respuesta to “Diagnóstico y analíticas.”

  1. Serguei said

    Ufff me matas con ésto… ya te devuelvo un post pensando un poco en esto…. ando pensando mucho en el diagnostico…. luego te lo posteo ahora ando en corrección de estilo de un texto cientifico de cachetes, te quiero siempre A.

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