Para ver, rompe.

mayo 12, 2014

La guitarra silenciada y el maldito de Broges haciéndose fantasma.
Huye y búscate el agujero.
Dios salve el punk y sus gritos de alabanza.
Devuélveme la sangre.
Encore.
Vamos a caer.
Un, dos, tres.
La batería amortigua y el suelo vibra sobre tus pechos.
Estamos vivas.
Las voces rechinan sus promesas.
Romper el espejo.
Rugir y ser demonios.
Devorar.
Es evolución.
Retroceder y mirarnos.
(risas)
Saborear el pasado editandolo todo.
Si, tienes razón amor mio, esto es evolución, hazme evolucionar,
reclama mi mirada y haz que evolucionemos.
El rift y luego el coro.
Veo las fichas del ajedrez que se marean.
Creo que por fin reconozco tu rostro, geometrías alienigenas.
Desconectando.
Degenerando.
El perdón del que no lo pide y el silencio mágico que grita verdades.
(shuuuu)
Silencio.
Ahora me quemó y mientras ardo en el fuego del invierno reparo todas las averías.
Desconfiguración y renacimiento, bucle de mediocridad universal, ¿o es acaso ley de vida?
La vida que había enterrado despierta y arranca las raíces recién nacidas en su alborotada salida.
A este lado del camino la velocidad vuelve a revolverme las entrañas.
Lo siento en mi saliva.
Ya vienen las noches de Bacantes y Valkirias.
TE GRITO: Estamos vivas.

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Introduce el título.

abril 21, 2014

Todo se estrecha hacia el medio, encoge. Se llevó el cortauñas, las servilletas de tela, no se llevó las toallas, ni el microondas, ni la cafetera. Salió corriendo y se dejó libros, sábanas y una cámara.

Esto era el agujero y la luz empezaba a colarse por las grietas.

El vacío se respiraba por los rincones y la piel dolía por ausencia.

Ambos sabíamos que no hay horizonte, que una vez empezada esta ruta el manual se resquebraja.

La debilidad hecha levadura que fermenta.

Respirará.

Te digo algo y tu silencio es inmenso y quiero despedirte y ya no estás. Sólo me quedan deudas, obligaciones y dinero triturado. Lo mundano asecha.

Vestido de domingo para ir a mendigarle a la burocracia.

Suena Pearl Jam y el pasado adolescente se hace vísceras.

El aire sigue ahí afuera, intacto.

Esperanzas sepultadas que despiertan y arrancan el polvo de las almas.
Bisagras.

Otro ciclo de soledad regocijada.

Sientes el consumo dentro de ti, sientes como va apretándote el cuello.

Respirará.

Pero el vacío te mira triste en el espejo, y el horizonte te guiña un ojo desde el futuro y sabes que hay algo que quedo intacto, pero aún no puedes señalarlo, sabes que tarde o temprano se hará tumor, se hará sentir entre tus carnes y tu metamorfosis de papel explotará como confeti.
Respirará.
La vista se nubla.

Era un huevo, crujía y dejaba pasar el sol.

A la culpa que se avecina, la culpa encumbrada, culpa de oro y plata.

Por todos los lados del cuadrado el objetivo es el mismo.

En todas las caras de tu escuadra veo lo repetido.

El cielo retorcido y el horizonte palpitante.

Respiro y me aferro a la barra de metal que cuelga de tus pestañas.

Estoy aquí para tú  placer y tú deleite.

Susúrrale al diablo tus mentiras y redime tu aspiración existencial.

Abre aquí las puertas del presente y déjame arrancarme los nombres recortados, déjame arrancarme todas esas letras que componen tu nombre, esas letras que circuncidan mis muñecas.

Bésame con el perdón de los injustos colgando de tus babas y déjame manchada.

Acércame a ese abismo que refleja las palabras y déjame caer.

Un millón de años que nos pasan y nos envuelven en las mismas sabanas.

Aléjame de la tortura de tus pasos y déjame morir en paz.

Yo misma me tragaré las cuchillas, una a una, hasta que mis entrañas desangradas me liberen.

Cómete cada una de mis memorias y extiende mi ser dentro del tuyo.

Cómete mis ideas y escupe el veneno de lo perpetuo.

Mi culpa, esa culpa reaccionaria, mi culpa hecha silueta enajenada.

Exhibicionismo

junio 11, 2009

Soy una sacerdotisa del destierro.

Soy hija del caos traicionado.

Un vil intento de desmaquinización, una simple mentira que  he sabido poner de moda.

La falacia sostenida. La melodía mediatizada.

Una vida entera asignada a la autocomparecencia.

Pero ahora es cuando la niña demencia se enamora del señor agresor, que sadomasoquismo más sano, que duelo de venenos.

El espectáculo comienza y todos ya no se morderán la lengua.

Me despedazarán rasgando con cuidado, anhelando jamás haber tropezado.

Somos hijos malditos que repiten la historia de sus padres.

El helénico teatro de mi vida nunca falla, el arte de simular lo caliento en una cuchara y mientras me lo inyecto directo a las venas, siento como mi piel se hace mentira y mi mente se desprende.

La fiesta del hereje.

No olvides la misión de humanizar por el dolor y la catequesis de existir en llamas.